27. FLUIR COTIDIANO (o rodar como un carrito)




Las fotos fueron tomadas este verano en Andorra La Vella, una de las ciudades de 25.000 habitantes en las que el número de comercios es impresionante. La calle principal parece un parque de atracciones al consumo en espacio abierto, plagado de tiendas y centros comerciales que, a su vez, tienen dentro más tiendas, puestos y stands de franquicias y marcas archiconocidas. Una ciudad  con pocas sorpresas, repleta de productos a consumir y... ahora que lo pienso, tampoco hay mucha diferencia con el resto de Europa; tan sólo es la concentración de compra-venta en un espacio tan pequeño... Tiene un punto de bazar selecto, enmascarado de lujo para nuestra cultura occidental. Debe de ser que, como no había nieve, pues uno a veces se fijaba en los aspectos más superficiales, un tanto aburrido hasta que consiguió alejarse del núcleo urbano y adentrarse en  las montañas, siguiendo el curso del río al que acababa de lanzar el carrito de la compra.



FLUIR COTIDIANO


I


(exterior / interior)

Podría alcanzarlo mañana
sin la tele emitiendo anestesia
ni las extremidades de madera
empujando un carrito de la compra
cantando canciones al sol tras el escaparate
extasiándome en la explotación laboral distante
sobre los gritos sin respuesta y el ardor persistente de cabeza
que produce la mecánica de la voz de
control ahora.


II

(interior / exterior)

Perdimos la lógica en algún punto del caso. Estallidos absurdos coparon las palabras y los descubrimientos se hicieron aleatorios, aquello era un caos, teníamos que encontrar las pistas para resolver el asunto, yo necesitaba hacerlo por separado, de forma independiente.

Cuando nos reunimos de nuevo, te comuniqué que mi investigación concluyó que la relación, tal y como la conocíamos, había fallecido, entonces se te cruzó una sonrisa vestida con lágrimas, te cogió del brazo, te llevó a tu casa y yo me quedé pensando que juntos caímos en un remolino, y comenzamos a morir de nuevo el día en que nos estancamos.

Después tiré el carrito vacío al río y esperé a que llegara el autocar de vuelta a Barcelona. Quedamos en que tú te volvías sola con tu coche.



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